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Hoy lo pierdo todo

Los que me conocéis, sabéis que como coja algo con mis manos va a desaparecer. Soy súper despistada y siempre pierdo cosas, pero cuando viajo sola intento ser más cuidadosa.

Me despierto en Malasia. Como aún no me he comprado un candado para guardar mis cosas importantes, escondo mi portátil+pasaporte+ebook debajo del colchón de mi cama de un hostal y me olvido. Al día siguiente hago el «check out» y me voy a la parada del bus: llevo 20 kilos de mochila detrás, una mochila de 10kilos delante y mi bolso. Vamos, que doy penita de ver.

Cuando llevo 15 minutos caminando me doy cuenta que me he dejado las cosas debajo de la cama. Me cago en todo lo que se menea. Vuelvo al hostel, 15 minutos más, llego sudando como un pollo, cojo el portátil y el pasaporte escondido. Vuelta al nueva hostel, voy a tostarme a 35 grados y cargando 30kg.

Me compro un candado, dejo todo en el nuevo hostel y alquilo una bici para explorar. Voy a un templo hindú, para llegar hay que subir 1000 escaleras. Hago una videollamada con mi madre que no le gusta viajar, «Josefina por el mundo«, cómo visitar un país y vivir aventuras sin moverte del sofá de casa.

Bah, el templo tampoco valía tanto la pena con tanta escalera. Voy a coger la bici y voilá… No encuentro las llaves del candado. Busco por todas partes, me vacío el bolso tres veces… Nada. Se me deben de haber caido mientras hablaba con mi madre y no me he empanado. Al igual subo de nuevo las 1000 escaleras del templo para que no estén.

Entro de nuevo a la recepción del templo indio, hay como 8 indios que me miran raro. Les digo que si tienen una sierra para cortar el candado, me dicen: «¿no será más fácil llamar al sitio que te han alquilado la bici y pedirles la llave de repuesto?». Bueno, tal vez sí, yo es que voy a lo bruto señores!! Démosle emoción!

Llamo a la empresa de alquiler de bicis y me dicen que les diga el número del candado para que me den la llave de repuesto. Busco… No hay número, se ha borrado con los años, el candado es de los picapiedras. Así que me toca hacer lo siguiente: coger un taxi que tarda 30 minutos hasta la tienda de bicis, coger dos bolsas con más de 50 llaves para probar cuál es la buena para abrir el candado, volver al templo indio (a todo esto ya es de noche y necesito una luz para ver) y probar las 50 llaves.

 

Al menos tengo suerte, pruebo unas pocas y se abre. Llego al hostel, y digo: «vaya caca de día», voy a leer mi ebook. Y… ¿ebook, dónde andas? Me doy cuenta que como es tan delgadito, me lo he dejado debajo de la cama del anterior hostel.

Vuelvo al hostel y me dicen que en la habitación no hay nada porque la señora de la limpieza ya lo ha limpiado todo. Pero se me queda la mosca detrás de la oreja, eso lo quiero comprobar conmigo misma! Total, que me espero fuera del hostel y me cuelo con una chica que entra, a cabezona no me gana nadie.

Llego a la habitación, meto la mano debajo del colchón, y mi ebook sigue ahí! Yuhuuuu! Ese día ya no salgo de casa, no sea que pierda algo más. jajaja.

 

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