Scroll to top

Monito malo

No me gustan los monos. Ya sé que venimos de ellos y todo eso, pero es que siempre tengo problemas con estos peluditos. La gente ve a monos y dice: «qué bonito». Y yo pienso: «a la que te descuides el mono te quita hasta las bragas«.

Estoy en Malasya a punto de hacer una caminata. Veo a los monos en la calle y me acerco a grabarlos. Grabar a los monos a distancia no es considerado un motivo de acoso porque no les estoy molestando. O sí, porque uno de los monos se pone en posición de «me voy a tirar a tu cara, humana cacho zorra», y me cago viva, no quiero ser atacada.

Oh… Milagro!! Tengo la suerte de que hay un tio con una escopeta detrás mío haciendo dios sabe qué y justo cuando el mono está a punto de saltarme, el tio dispara al vacío y el mono se asusta. Mi ángel de la guarda lleva pistola, seguro que también mide 1,90 y está tremendo. En fin, me salva por décimas de segundo. Cojo la bici y me voy escopeteada, nunca mejor dicho.

Cuando acabo la caminata vuelvo a grabar a los pequeños psicópatas peludos pero esta vez ni se dan cuenta de que estoy ahí, les vacilo un poco.

En el camino por la jungla me aseguro no llevar comida a mano porque a veces hasta te abren la mochila para robarte la comida, y no es broma.

De hecho ya fui atacada una vez por un mono, hace dos años, no tuve que ir al hospital porque no había sangre, pero el hijo puta me mordió. Y era un bebé monito, «qué mono», sí, muy mono pero no se lo pensó dos veces en clavarme el diente. Resulta que el mono se había obsesionado con un amigo mío, y cuando fui a darle un abrazo a mi colega el mono se puso celoso y me mordió. Hay qué joderse, una ya no puede ni tener un rollete tranquila.

El segundo problemilla  fue en Tailandia, me había comprado un falafel que olía delicioso pero me eché una siesta en la playa antes y metí mi bocata en la mochila . Me desperté porque oía ruidos raros, y ¿qué era? dos monos robándome la comida del bolso. Ahí no hubo ataque físico porque cuando me di cuenta ya me habían robado básicamente, pero si me llego a despertar un poco antes la que se tira encima del mono soy yo, que ese falafel tenía que estar que te cagas.

En fin, no os fiéis demasiado de nuestros descendientes.

Related posts