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Una historia de amor

A mí me encanta viajar soltera, la  verdad. Te da muchísima libertad y haces lo que quieres, en todos los aspectos 🙂

Quería explicar la suerte que tuve en mi viaje de conocer a Andy, la persona de la que me enamoré y compartí gran parte de mi historia… Sí, viví el «sueño mochilero» de enamorarme de un surfero, guapo, encantador, aventurero y australiano.

Conocí a Andy en Filipinas, en una isla llamada Siquijor. En aquellos momentos viajaba con Anna y Maite, una chica majísima argentina. Nos separamos durante unos días de Maite porque queríamos hacer una ruta diferente, y ella nos dijo: «veniros a Siquijor, tenemos un grupo internacional de gente aquí que son encantadores y además hay un australiano que me encanta y está buenísimo». Maite tenía toda la razón, nos juntamos en la isla un chileno, americanas (mis hermosas Shelby y Claire), un colombiano (Martín), otro español, nepalís, Andy, Anna y yo. Esos días que pasamos juntos fue increible, alquilábamos motos para irnos a ver cascadas, hacíamos barbacoas en la playa, visitamos un colegio abandonado… El sueño.

A medida que pasaban los días, Andy y yo empezamos a coger más confianza, y acabamos teniendo una conexión bastante mágica e inesperada. Las personas desprendemos energía, y cuando Andy y yo hablábamos había química por todas partes, de esas cosas que llegan pero no se buscan!

Después de unos días juntos, tocó despedirse, cada uno nos íbamos para un país distinto y yo veía claro que Andy era el típico viajero guapete que nunca más se acordaría de mí, pero no fue así. La noche del «adiós», nos despedimos los dos en uno de los pasillos del hotel con un abrazo y un beso increible… Nunca me han besado igual, recuerdo ese beso dulce y cariñoso, con delicadeza, como si fuera ayer.

Tres semanas más tarde, yo estaba en Vietnam viajando con mi motillo, y Andy me escribió para decirme que él también estaba allí y podíamos vernos y pasar juntos un par de días. Yo no esperaba verlo más, así que me puse super feliz de la oportunidad de abrazarlo de nuevo, aunque tenía claro que no quería pillarme de él porque era algo imposible, así que pasamos dos días geniales de amistad, donde dejé claro que no quería nada con él, puse mis barreras de protección.

Dos meses más tarde volvió a escribirme… Estaba en Laos, así que nos vimos de nuevo, y la situación fue similar, por una excepción: yo estaba viajando con un americano por Laos, y este si que me gustaba de verdad. Fue súper incómodo ver a Andy allí, él seguía intentando tener algo conmigo pero el americano estaba por en medio, por lo que yo intentaba estar neutra con los dos. Lo más gracioso es que los tres dormíamos en la misma habitación, tenía a Andy en la cama de abajo y al americano a la de mi lado, súper incómodo para mí, y bueno, para todos, porque ninguno de ellos era tonto.

Andy pilló la indirecta, pero como a mí él me caía también (aunque ya para entonces sólo tenía la etiqueta de «amigo»), pues decidimos que dos meses más tarde iríamos juntos a hacer la caminata de Los Himalayas en Nepal en Noviembre, él era el compañero ideal de viaje, ¿por qué no? Yo estaba igualmente libre, no tenía ataduras serias con nadie.

A todo esto, me fui de Laos yo sola (ni con uno, ni con el otro) y cuando llegué a Tailandia, mis dos amores me sorprendieron de nuevo. El americano se presentó en Chiang Mai y me dijo que él quería estar conmigo, que después de estar separados unas semanas se había dado cuenta de que me añoraba y quería pasar las navidades conmigo, así que como él también me encantaba, compramos billetes de avión para pasar unas navidades románticas en Sri Lanka (surrealista, ahora que pienso en como la lié con todo me río).

Pero, él no fue el único que me sorprendió, porque mi querido Andy también se presentó en Chiang Mai, aunque sólo coincidimos una noche juntos con muchos amigos, así que apenas hablamos. Después de Tailandia, pasé mi último mes de viaje con mi preciosa Anna en Birmania, lo cual fue totalmente mágico y especial después de haber estado tanto tiempo juntas.

Y en Noviembre… Llegué a Kathmandú, Nepal. Los primeros días con Andy, marqué durante todo el tiempo las distancias, no quería ninguna complicación más, puesto que yo tenía mi plan de irme a Sri Lanka un mes más tarde con el americano. Pero, a raíz de empezar a subir por los himalayas, empezamos a hablar más y más, y la magia volvió a surgir de nuevo sin buscarlo ni quererlo, las situaciones duras del camino nos hicieron estar más unidos,  y hacía mucho frío por las noches, así que empecé a darme cuenta de nuevo de todos los motivos por los que había tenido esa conexión brutal meses con él atrás… Y me enamoré. No nos duchamos durante días en la caminata, estaba sucia, sin maquillaje, sudada como un cerdo, con olor de piés… O sea, el anti femenino. Pero no importó, porque él me quiso igual, y yo a él.

Así que después de ese mes súper especial, ya estaba el pescado vendido. Quería estar con él, lo tenía claro, no quería pensar ni en mi pasado ni en mi futuro, sólo quería un presente con él. Por lo que después de un mes juntos, le dije: «No sé qué me ha pasado pero te quiero, estoy loca por ti, vivamos sólo este momento… Me voy a India, ¿te vienes conmigo»? Y se vino. Y pasamos 3 semanas de romance por India donde caminábamos las calles cogidos de la mano y cada día era mejor que el anterior.

Pero yo aun tenía mi billete de avión a Sri Lanka, y a veces aun le enviaba mensajes al americano. Andy nunca quería hablar del tema, él sabía lo que había, pero era demasiado duro pensar en que iba a pasar las navidades con otra persona y Andy no es muy bueno en expresar sentimientos. Así que el día antes de ir a Sri Lanka le dije: ¿»qué hacemos, estoy loca por ti, no quiero estar con nadie más, es esto el fin»? Y me dijo que fuera a Sri Lanka, que viera al otro chico, aclarara mis sentimientos, y si tenía claro que quería estar con él, nos compraríamos billetes de avión y nos veríamos en Febrero en Brasil para carnaval.

Lloré como una enana al despedirnos en el aeropuerto de camino a India, sólo pensar en estar mis navidades con una persona no correspondida se me partía el alma. Así que llegué a Sri Lanka, y no voy a entrar en muchos detalles, pero al estar con el americano simplemente supe que no era él, hice las cosas lo mejor que pude y después de pasar los días cruciales de Navidad juntos, intentando disfrutar de su compañía (porque es súper buena persona también) él medio comprendió que estaba enamorada de Andy y nos separamos.

Vinieron mis padres a pasar fin de año conmigo, lo cual fue increible y divertidísimo, y volví a casa durante Enero y Febrero, contando los días para volver a ver a Andy en Brasil. Y así fue, pasamos 3 meses de amor increibles en Brasil, 1 mes en Bolivia y 1 mes en Perú, seguimos viviendo nuestra historia de amor por 5 meses más, locamente enamorados el uno del otro, viviendo aventuras, ayudándonos en todo, conociéndonos de manera muy intensa (24horas al día sin volvernos locos) y creando un vínculo que en cierta manera nos atará de por vida.

Llevábamos ya 9 países en los que habíamos viajado juntos, fuimos a Machu Pichu en moto, vimos las estrellas más hermosas desde los salares de Uyuni de Bolivia, nos hicimos fotos de enamorados en el Tah Mahal, nos emborrachamos juntos en el carnaval de Brasil, visitamos a monjes en Laos, subimos a ver el Cristo de Rio de Janeiro, dormimos en fabelas, pasamos autobuses de más de 36 horas juntos… Vivimos el sueño.

Después de ese periodo increible, decidimos separarnos por un mes más para que yo visitara a mi familia, y nos volvimos a encontrar en Australia, que fue nuestro país número 10, y parece que aquí nos hemos quedado. Lamentablemente, la situación en la vida rutinaria no funcionó, pero antes de los dos empezar una relación no tan hermosa, tuve la suerte de que Andy me llevó por mil sitios increibles en Australia, y siempre se esforzó en que tuviera la mejor experiencia aquí.

No voy a entrar en los motivos por los que no funcionó, yo aún lo quiero con todas mis fuerzas y siempre lo querré, pero creo que es una historia hermosa, que muchas personas tienen la suerte de experimentar, así que recomiendo no poner barreras al amor y vivirlo intensamente, porque esa etapa que viví yo donde el amor pudo con todo, no la cambio por nada de este mundo.

Supongo que ahora será difícil igualar algo así. Vamos, que soltera que me quedo, mis expectativas son bastante altas ya, jajaj.

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